Sí, puede que tal vez
me haya cansado. Quizá me haya cansado de desilusiones, quizá de soñar
despierta o de mirar el móvil cinco veces cada vez que me despierto en mitad de
la noche. Y quizá también me haya cansado de esconder mis sentimientos, de
fingir que todo da igual. Me he dado cuenta de lo mucho que dudo de ti,
tendrías que saber la cantidad de pensamientos que se entrecruzan nublando lo
que un día pensé que era tan cierto, tan sumamente tangible. Se ha abierto una
brecha de escepticismo por mi parte. No sé decirte si estoy defraudada o hasta
que punto me estoy dejando de creer ciertas cosas que pensaba que eran verdad.
No sé si he perdido la ilusión contigo o que simplemente no la tenía o no era
tanta como imaginaba, de cualquier modo, hoy por hoy no sé qué decirte. Sólo te
pido que no me hagas daño, que ya no tengo fuerzas ni ánimo para combatir en
batallas perdidas.
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